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Un
texto diario de Luis Fernando Figari
Fundador de la Familia Sodálite
Sábado, 4 de
febrero de 2012
La ruptura del pecado y el diálogo reasumido"Invitado a ser interlocutor participativo de Dios, el ser humano decide desde su libertad afirmar una total autonomía; ignorando el designio divino, cae en el absurdo. Esta realidad de ruptura es la que conocemos como el pecado original. Mediante el pecado el hombre atenta contra sí y se cierra sobre sí mismo, alejándose de la vida, del amor, de la comunión, del diálogo, de la felicidad. Al oponerse al Plan de Dios rechaza escuchar la Palabra, se vuelve sordo y hasta un poco como que olvida la lengua divina. Por el pecado el ser humano se ensordece ante el Verbo Eterno de Dios, Palabra de amor y comunión pronunciada eternamente y dirigida desde la creación al ser humano, a todo ser humano. Dios Amor fiel insiste en pronunciar su Palabra creadora al hombre; busca, misericordioso, restablecer el diálogo quebrado por el pecado humano y así, nuevamente, en el momento central de la historia, Dios se dirige al ser humano hablándole a la Mujer. El diálogo divino-humano quebrado por el pecado original se restablece en el diálogo en María. La Palabra Eterna -sin la que nada ha sido hecho -interpela al ser humano y se hace presente ante la libertad del género humano representado cual núcleo histórico en la Mujer, la dulce doncella de Nazaret, la almáh de la que habla el profeta Isaías. Dios pronuncia su Palabra y mediante la respuesta plenamente libre de la Doncella se produce el milagro de los milagros, acogiéndose en el vientre inmaculado de María. La respuesta humana ante el diálogo divino, la cooperación del ser humano hecha posible por la inmensa fertilidad de la gracia, consuma el restablecimiento del diálogo. Esta restauración novedosa -pues no se trata sólo de una vuelta a la amistad adámica, sino de una nueva creación cuyos impensados dones siguen maravillándonos y cada vez más- introduce al género humano en un proceso de reconciliación en el que la dignidad de la creatura humana quedará aun más claramente manifestada por la irrupción del Verbo Eterno en el tronco humano, asumiéndolo y elevándolo, en un proceso misterioso e indescriptible en la magnitud de su grandeza." La dignidad del hombre y los derechos humanos
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